Lo ha dicho: Jonathan Swift (1667-1745)

"Cuando en el mundo aparece un verdadero genio puede reconocérsele por este signo: todos los necios se conjuran contra él"

5 de octubre de 2015

Robar la intimidad espiando un móvil implica cárcel

Por Mario Conde

Espiar el móvil de tu pareja es un delito sancionado con años de prisión.

Hace algún tiempo, antes del verano, tuve noticia de una condena a un joven que espió el móvil de su novia. Ahora parece que el asunto se pone mas serio después de la reforma del Código Penal. Y es que se trata de una conducta inadmisible. El móvil en los tiempos actuales se ha convertido en algo mucho más allá de su función como teléfono. De hecho no son pocos los jóvenes que no efectúan llamadas sino que sus comunicaciones se ejecutan a través de mensajes sms, whatsapp o cualesquiera otra de las aplicaciones que lo permiten. Seguramente es debido a que, al utilizar esas aplicaciones la red de Internet, el coste es cero o casi cero en la mayoría de los casos.

El móvil se ha convertido en una especie de caja fuerte de nuestra intimidad. Ahí guardamos mensajes de correo electrónico, fotografías, documentos, vídeos, direcciones, claves de acceso a nuestros lugares mas privados, y en ese artefacto se conservan conversaciones con terceras personas. En fin, nuestra vida en archivos electrónicos. Penetrar en ese lugar, en ese sitio, es robar de la manera mas lacerante y demoledora la intimidad de una persona.

El articulo 197 del Código Penal dice:
"1. El que, para descubrir los secretos o vulnerar la intimidad de otro, sin su consentimiento, se apodere de sus papeles, cartas, mensajes de correo electrónico o cualesquiera otros documentos o efectos personales, intercepte sus telecomunicaciones o utilice artificios técnicos de escucha, transmisión, grabación o reproducción del sonido o de la imagen, o de cualquier otra señal de comunicación, será castigado con las penas de prisión de uno a cuatro años y multa de doce a veinticuatro meses"
Con independencia de fines espurios de otra naturaleza, desgraciadamente, por lo que he leído, estas invasiones de la intimidad son relativamente frecuentes en pareja, es decir el novio que espía a la novia o viceversa o el marido a la mujer o ella al marido. En fin, dentro de una relación de dos —hetero u homosexual— alguno espía seguramente con la finalidad ulterior de utilizarlo en procedimientos de divorcio, separación o para efectuar algún tipo de chantaje. Pues tratándose de una prueba ilícitamente obtenida, no solo no es utilizable, no sólo no podría hacerse valer en juicio, sino que, además, puede llevar a quien la practica a la cárcel. Y por un tiempo considerable, porque hablamos de cuatro años.